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Tras la reciente pandemia podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el trabajo en remoto, antaño una curiosidad al alcance de solo unos pocos, ha llegado para quedarse. Dado el carácter de urgencia con el que se ha implantado masivamente, no ha seguido los pasos naturales. Pero ha demostrado que estábamos listos, que la base tecnológica para posibilitarlo ya gozaba de la madurez necesaria, y que si no había avanzado más era seguramente por cuestiones de mentalidad corporativa y factores culturales, y no tanto técnicos.

El escenario reciente de crisis sanitaria ha sido una prueba de campo ideal que ha dejado muy claro que el trabajo en remoto ya no es solo una alternativa “cool”. El que tenga visión de negocio y de futuro debe considerar incluirlo de forma activa en su estrategia empresarial. Ya son muchos quienes lo han entendido y dan ejemplo. Para muestra un botón:

Todo esto está siendo posible porque tenemos a nuestro alcance más herramientas para el trabajo colaborativo (documentos en grupos, mensajería, calendarios, videoconferencias, desarrollo…). Soluciones Cloud que cada vez son más potentes, flexibles, seguras y privadas para quien necesite trabajar a distancia.

Pros del trabajo en remoto para el empleado

En 2019 un programa piloto del Indecopi ya demostraba hasta un 30% de mejora en la productividad laboral (y un 10% en el trabajo colectivo). Asimismo se llegaron a ahorrar 47 horas al mes de traslado a los trabajadores, tiempo que pudieron dedicarle a sus familias.

Mayor productividad y mayor conciliación con la vida personal son algunos de los beneficios que nos vienen más rápidamente a la cabeza. Pero este modelo de trabajo también favorece aspectos como una mayor autonomía y flexibilidad, así como el ahorro en desplazamientos, tanto en cuanto al transporte en sí (con lo que implica positivamente para la salud medioambiental) como en el tiempo (que se puede dedicar a otras actividades).

Pros del trabajo en remoto para la empresa

Como empresa, habilitar la posibilidad de trabajar de forma no presencial, y por lo tanto proveer de las herramientas necesarias para hacerlo de forma práctica, es un indicador de buena salud corporativa, que impacta favorablemente en su imagen.

Implica actualización laboral y adaptación a las nuevas tecnologías. Esto enlaza directamente con el talento que, desde donde quiera que esté, se verá más atraído por este tipo de organizaciones. Un factor especialmente evidente para los millenials, que comulgan mejor con este modelo.

La empresa también verá cómo el teletrabajo se traduce en menos costes en infraestructura (luz, agua, alquileres). Y cuando se apuesta por el modo online no debemos olvidar aspectos tal vez menos evidentes a primera vista como el ahorro de papel.

Contras del trabajo en remoto

Para empezar conviene aclarar que el trabajo a distancia no es lo mismo que descentralizar a los pequeños trabajadores con sus propios medios. Aparte de que debe ser una iniciativa consensuada por las dos partes, la empresa debe ofrecer todos los activos necesarios para permitir trabajar en línea con garantías, para que sea posible cumplir todos los requisitos de dependencia y subordinación de la empresa. De lo contrario la iniciativa estará abocada al fracaso.

Porque nada es perfecto y el teletrabajo no iba a ser la excepción.

Por un lado se ha detectado dificultad a la hora de desconectar del trabajo, pudiéndose generan jornadas laborales más largas. También hay riesgos psicosociales derivados de la amenaza de perder el sentido colectivo y la relación con los compañeros de trabajo, así como el estrés tecnológico ante nuevas herramientas que hay que aprender a usar (o también de caer en adicciones tecnológicas).

Solo para empresas que tengan visión de futuro

Visto con un mínimo de perspectiva no hay duda de que el trabajo en remoto ya no es una contingencia si no que debe formar parte de la estrategia de una empresa con visión de futuro. La compañía que transite correctamente hacia su implantación puede marcar la diferencia, simplificando la IT, y siendo más eficientes y productivos.

Pero para ello hay que saber qué herramientas implementar o con qué plataformas tecnológicas asociarse para adaptarse a las necesidades reales de la empresa y sus empleados. Hacerlo correctamente exige un análisis previo del ecosistema usado y los objetivos buscados. Como en todo aquí también la experiencia es un grado y desde Zertia llevamos muchos años orientando a empresas en este aspecto. Contáctanos y te ayudaremos a dar el paso en la dirección correcta.